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Quiénes Somos

S.O.S.Pareja es una asociación cultural sin fines de lucro dedicada a ayudar a parejas a construir relaciones felices y armónicas a través de la educación en los principios y practicas más efectivas que aporta la ciencia psicológica. Trabajamos para lograr este objetivo a través de la difusión gratuita de conocimientos, así como la promoción de cursos y terapia de pareja a costes accesibles para la mayoría.

S.O.S. Pareja está fundamentada en la disciplina llamada Emotionally Focused Therapy (EFT), iniciada en Norteamérica por la psicóloga inglesa Dra. Susan Johnson en los últimos 30 años. A pesar de la probada efectividad de esta escuela de terapia y de su gran difusión en Norteamérica, es muy poco conocida en el mundo de habla hispana. SOS Pareja espera contribuir a su mayor difusión en la esfera hispánica para beneficio de sus familias y sociedades.

SOS Pareja fue iniciada en La Rioja (España) por nuestro Director Carlos Zubillaga Oropeza en 2019.

 

Carlos Zubillaga Oropeza cuenta su propia historia

No podía pensar en una actividad de mayor impacto social e individual que ayudar a parejas a vivir mejor, especialmente por el inmenso impacto que la armonía matrimonial tiene en el sano desarrollo humano y emocional de los hijos.

He tenido tres carreras en mi vida profesional. La primera fue en el área financiera, luego de culminar mis estudios de Doctorado en Negocios en la Universidad de Harvard. Trabajé en Wall Street en banca de inversión en los años 1980 y regresé a Venezuela para fundar una empresa de banca de inversión junto con otros socios. Cuando Venezuela cae en manos del régimen chavista, mi mujer y yo nos la habíamos ingeniado para tener 10 hijos. Convencido de que Venezuela terminaría en el comunismo, emigré con mi familia a los Estados Unidos en 2003, donde comencé mi segunda carrera como asesor de empresas medianas y pequeñas, siguiendo el modelo de coaching. Eso fue antes de que la palabra coaching se prostituyera. En 2014, comencé mi tercera carrera como consejero matrimonial. Volví a la escuela y obtuve un máster en psicología, y comencé a estudiar seriamente el tema de las relaciones matrimoniales.

A una edad donde tengo tiempo para un solo cambio de carrera, quería dedicarme a una profesión que tuviera un alto impacto en las personas y que estuviera al servicio de la sociedad, alejándome al mismo tiempo del mundo de los negocios. Así di con la carrera de consejero matrimonial. Tuve muchas razones para escoger este camino y voy a mencionar algunas de ellas:

  • El tema me era muy familiar por haber sido durante muchos años facilitador de grupos de parejas jóvenes en el estudio de casos para mejorar la vida familiar. Durante esos años constaté que la gran mayoría de las parejas, sin distinción de edad, ignoraban lo más básico que la ciencia tiene que decir sobre la dinámica matrimonial y sobre cómo construir una relación exitosa.

  • Mis hijos e hijas comenzaron a casarse, y con ello se abría una nueva etapa en mis relaciones con ellos

  • No podía pensar en una actividad de mayor impacto social e individual que ayudar a parejas a vivir mejor, especialmente por el inmenso impacto que la armonía matrimonial tiene en el sano desarrollo humano y emocional de los hijos

  • Descubrí todo un cuerpo de conocimientos muy sólidamente fundados en la ciencia médica y psicológica que pueden ser traducidos en prácticas concretas de convivencia marital y familiar que han probado ser efectivos

  • Era testigo de la proliferación de consejeros matrimoniales sin la debida preparación profesional y formación moral

 

Por estas y otras razones comencé a orientarme hacia dos actividades en el campo de la ayuda familiar:

  • Creación de cursos prácticos de autoayuda marital, fundados en sólidos principios científicos

  • Servir un reducido grupo de parejas como consejero marital.